¿Que figuras intervienen en la gestión de residuos?

La gestión de residuos es uno de los principales puntos de interés de la inmensa mayoría de empresas. Producir algo es sinónimo, a su vez, de generar deshechos, y hay sectores que se especializan en trabajar adecuadamente con ellos. Se trata de una medida ambiental muy vigilada desde las instituciones. En la mayoría de sectores el proceso se da más o menos de una misma manera, de ahí que queramos coger como ejemplo una de las que más residuos crean: la de la construcción.

Las figuras que intervienen en la gestión

Serían, principalmente, tres. Por un lado tendríamos el productor de residuos promotor, sería la persona encargada de realizar el cálculo estimado de los diferentes elementos inservibles que se van a generar dentro de una obra. Su trabajo, por tanto, es estimar, mirar detalladamente los proyectos y ser capaz de prever la cantidad de desperdicios que se van a generar para empezar a darles una cierta salida.

Este cálculo es necesario mismamente a nivel administrativo, ya que las propias entidades públicas exigen, en muchas ocasiones, conocer este dato. Por tanto, es algo que no puede faltar en ningún momento y que goza de especial relevancia para que los proyectos se puedan llevar a cabo.

El poseedor de residuos sería la segunda figura de importancia. Se trata de la persona que, efectivamente, al tener en sus manos la entidad que realiza la construcción, consta como el propietario de esos residuos. Esto se trata, en definitiva, de un apelativo legal o, en todo caso, del que se responsabiliza de manera jurídica de los deshechos de la construcción. Se trata de la persona a la que pueden pedir responsabilidades, demandar y demás.

La figura del gestor de residuos, finalmente, es ya la última que nos compete. Su trabajo es, en cierta medida, el más importante, ya que es el encargado de dar salida y ofrecer una solución a todos los desperdicios que se han generado a lo largo del período de una obra. Es decir, tiene que buscar cómo gestionarlos adecuadamente, de la mano de las administraciones públicas, para que no supongan riesgo alguno. Su colaboración con las otras dos figuras es muy estrecha, ya que tiene que saber en todo momento el cálculo estimado y el resultado final de los deshechos que se han producido en una obra.

Tiene, en definitiva, la responsabilidad de tratar adecuadamente con todos los desperdicios y de buscar una salida aceptable para ellos, por tanto se trata de un trabajo muy profesional.

En conclusión, la gestión de residuos es uno de los elementos de mayor importancia en diferentes tipos de obras o de construcciones, y saber gestionar adecuadamente los diferentes perfiles de trabajo es una tarea fundamental para conseguir el mejor resultado.

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