Gestión residuos en la demolición de edificios

La correcta gestión de residuos en la demolición de edificios

La gestión de residuos de edificios demolidos es un aspecto que debes tener en cuenta, especialmente con la posterior recogida y transporte de los residuos de la demolición. No obstante, la tecnología ha permitido que hoy en día existan una mayor cantidad de sistemas legales de recolección de residuos, haciendo que, de este modo, la seguridad del espacio sea mejor y más eficiente.

 

Las claves en la demolición de los edificios

Al hablar de demolición hablamos del proceso de derribo de un edificio o similar, pero la tarea no finaliza ahí, sino que también debemos saber cómo eliminar de forma correcta cualquier tipo de residuo que pueda quedar después de la deconstrucción. Y esta misión es algo que llevamos a cabo en Delta Punt, asegurando la correcta gestión de los residuos para así garantizar la seguridad del espacio después de haber realizado la intervención.

Ahora bien, ¿en qué consiste esta gestión de los residuos? Lo primero que tendremos que hacer es dividir la tarea en cuatro fases: pre-recogida, recogida, transporte y tratamiento. La primera fase consta del debido almacenamiento, manipulación, clasificación y presentación de los residuos para su posterior recogida y traslado.

Después entramos en la segunda y tercera fase, las cuales necesitan de una planificación para ver dónde deben ser trasladados los residuos, si a puntos de tratamiento directamente o a plantas de transferencia para el compactado y traslado definitivo hasta su destino final. Finalmente, la fase de tratamiento consiste en someter los residuos a operaciones encaminadas a la eliminación o aprovechamiento de los materiales que contienen.

Los sistemas legales de gestión de residuos

Una vez que hemos tratado cómo son las fases para la correcta gestión de estos residuos, es el momento de explicarte cuáles son los sistemas más utilizados. Los habituales son el vertido controlado, la incineración y el compostaje. Incluso, hacer una mezcla de estos sistemas es todavía una opción más eficiente, pero siempre que se lleve a cabo de forma conjunta y jerarquizada, algo que lleva el nombre de gestión integral de los RSU.

Por otro lado, este concepto de jerarquía invita a pensar en una priorización de los métodos en función de los criterios de optimización económica y ambiental. De hecho, este método jerarquizado es el más conocido en la gestión de residuos, quedando establecido con un orden de reducción en origen, reciclaje e incineración.

Por tanto, lo primero es reutilizar los residuos si fuera posible mediante una reducción al comienzo del proceso. Finalmente, los residuos son tratados por métodos como la incineración (a ser posible con recuperación de energía) y el vertido.

En definitiva y como puedes ver, todo este proceso permite que la gestión de los residuos sea óptima tanto en materia económica como social y, sobre todo, en el impacto medioambiental.

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