La importancia de la descontaminación de suelos y tratamiento de tierras contaminadas

La decontaminación es un aspecto que debe preocuparnos a todos y, sobre todo, la decontamiinación de suelos en mal estado. De hecho, el tratamiento de tierras es uno de los aspectos clave de nuestra sociedad y gracias al cual conseguimos que estas tierras contaminadas dejen de estarlo o sean un problema de un menor grado para el medio ambiente.


La importancia de la decontaminación



Cuando se llevan a cabo los estudios sobre los suelos contaminados también se exponen las técnicas para su recuperación. De este modo, vemos la necesidad de una rehabilitación ambiental, la cual ha tenido un menor interés en estos años atrás, lo que ha llevado a que muchos espacios se conviertan en zonas de riesgo.

Los estudios sobre los suelos han ido creciendo de forma alarmante. Sin embargo, esto también ha causado que se encuentren tratamientos adecuados para estos suelos contaminados. En la actualidad, las técnicas están perfectamente estudiadas, así como sus soluciones y el traslado de los suelos a los vertederos o el encapsulado.

Otras técnicas son la solidificación del cemento, la cal y las resinas termoplásticas o la vitrificación, sometiendo los suelos a altas temperaturas para convertir los contaminantes en vidrio. Aquí siempre debemos elegir la opción que conlleve menores repercusiones medioambientales y que garantice la recuperación del suelo.

Los métodos probados hoy en día con mayor éxito son aquellos que dejan el suelo con unas propiedades similares a las que tenía antes de ser contaminado. Por tanto, es necesario conocer bien las características del piso y la clase de toxina que lo contamina.


¿Cómo se recuperan los suelos contaminados?


Las técnicas usadas para la recuperación de los suelos contaminados son de aplicación habitual, aunque algunas de ellas también se encuentran en una fase experimental. Estas últimas son diseñadas para el aislamiento o la destrucción de las sustancias contaminantes que alteran la estructura química a través de unos procesos generalmente químicos, térmicos o biológicos.

No obstante, esto es también algo que varía en función de los objetivos que nos propongamos y de la gravedad del suelo contaminado. De esta forma, en función de estos parámetros distinguimos las siguientes metodologías:

– Técnicas de contención: están dirigidas a aislar los contaminantes organizados e inorgánicos mediante barreras físicas como, por ejemplo, el sellado o la contención vertical de la contaminación. Dichas técnicas son de bajo coste y, aunque no necesitan de excavaciones, sí deben ser revisadas periódicamente.

– Técnicas de confinamiento: buscan reducir la movilidad de los contaminantes con procesos físicos y químicos.

– Técnicas de saneamiento o descontaminación: están orientadas a la disminución de la concentración de los contaminantes que existen en el suelo.

En definitiva, estas son las técnicas mediante las cuales se puede conseguir la descontaminación de la superficie terrestre: hay que preservar este bello planeta.

El retiro de escombros después de una obra

Los escombros de obra son los deshechos que proceden de diferentes construcciones, tanto de vivienda como de obra pública, aunque también se pueden generar tras la caída, derri o demoliciones de construcciones. Están formados por diversos materiales: cemento, piedra, ladrillos o hierro, entre otros.


En cualquier obra, el retiro de escombros es obligatorio. ¿Qué debes conocer ante la retirada de los escombros? A continuación, te contamos los detalles.


El retiro de escombros de obra: todo lo que debes saber



En primer lugar, se deben establecer dos tipos de escombros:

Escombros prefabricados: son los bloques de cerámica o cemento, por ejemplo.

Escombros elaborados durante la obra: son los materiales de obra u hormigón.


¿Por qué es necesario el retiro de escombros?


Con el único fin de lograr evitar tipo de contrariedad o accidente, es tarea fundamental la retirada de estos residuos. La responsabilidad de los responsables de esta retirada debe ser máxima, colocándose los residuos de forma cuidadosa fuera de la obra para evitar contratiempos.

En el caso de que estos residuos se deban retirar de la caída de un edificio o construcción, esta retirada debe ser integral y realizarse con sumo cuidado.


Etapas más importantes de la gestión de los residuos de obra


Existen tres etapas que debes conocer para tratar este tipo de residuo.

Almacenamiento de escombros temporal antes del retiro de escombros

Es vital lograr minimizar al máximo el tiempo en el que todos los materiales se encuentran en la zona, manteniendo el límite en 24 horas el tiempo que debe pasar para retirar los residuos de la zona tras haber concluido la obra.


Transporte de los residuos


La maquinaria es primordial en esta etapa. Todo vehículo que se vaya a destinar a transportar materiales debe encontrarse en buen estado, sin fugas y con sistemas de evacuación de gases.

La carga debe acomodarse de forma que el volumen quede a ras de platón o contenedor. Por su parte, la cobertura debe ser de un material resistente, logrando evitar que se rasgue o rompa. También las calles cercanas deben señalizarse con «salida de equipo pesado».


Disposición de los residuos


Las escombreras son los sitios donde se deben dejar los residuos, incluidos todo tipo de materiales y elementos de construcción, entre otros. Estos lugares se encuentran en áreas donde los paisajes no se encuentran degradados.

En estas zonas deben seguirse criterios geológicos a tener en cuenta:

Análisis de geología de la zona. Estudio de la zona donde se situará la escombrera.

Geomorfología de la zona afectada. Conocer el estado de la zona.

Procesos de erosión. Tanto de origen natural como por intervención humana.

Condiciones geotécnicas con las características de los suelos.

Por último, destacamos que los escombros de obra son los residuos que deben retirarse cuanto antes de la zona afectada.

Puntos importantes sobre la gestión de licencias de obras

Construir una vivienda nueva o realizar obras en cualquier edificio es una decisión que te puede resultar difícil, entre otros motivos, por los gastos que conlleva y por las gestiones que hay que realizar. Aun así, no es habitual pensar que para empezar los trabajos de construcción hay que pedir las licencias oportunas, necesarias y obligatorias. Por ello, ¿qué es lo más importante de la gestión de licencias de obras?


¿Quién gestiona las licencias?



Es importante que tengas claro que las licencias las gestiona cada ayuntamiento. Esto quiere decir que dependiendo de dónde se vayan a realizar las obras, deberás mirar la legislación que rige las licencias, que por lo general se publican como ordenanzas. Debes tener en cuenta otro aspecto: las licencias de obras suelen llevar asociadas unas fechas de inicio y una vigencia temporal determinada, por lo tanto, debes asegurar con los técnicos las fechas reales en las que se van a llevar a cabo las mismas. Obviamente, este permiso tienes que solicitarlo siempre antes del inicio de los trabajos.


¿Cuáles son los tipos de licencia?



Licencias de obra mayor

Son las que afectan a la estructura del edificio, como son las ampliaciones, restructuración, restauración o rehabilitación de este. Este tipo de licencia la puedes solicitar para la consolidación de edificios, por ser una nueva edificación, por rehabilitación del edificio…

Licencias de obra menor

Son todas aquellas que no afectan a la estructura del edificio, también pueden ser reparaciones menores. No llevan asociada la necesidad de tener un proyecto técnico y, además, suelen ser de un valor económico reducido. A continuación se especifican las que requieren la gestión de licencias de obras.

1. Pintura interior, limpieza o pequeñas obras interiores no necesitan licencia.

2. Pintura exterior, sustitución de las carpinterías de ventanas o puertas y cambio de tejas dependerán de la normativa local de las obras, pudiendo ser necesaria o no.

3. Cerramientos de huecos o grandes carteles luminosos sí necesitan una licencia.



Otros tipos de licencias



La licencia de apertura provisional se solicita cuando, dentro de un local en obras, queremos empezar a realizar nuestra actividad económica.


¿Qué documentación te van a solicitar?


Los documentos necesarios también varían dependiendo de dónde solicites las licencias. Por lo general, se suele pedir:

– Solicitud de la licencia de obras.

– Proyecto técnico.

– Fotografías del estado previo.


¿Cuánto cuestan las licencias de obras?


Una vez más, depende de la administración local o autonómica. Puede ser una tasa fija o un porcentaje del presupuesto de obras, normalmente inferior al 10%.

En conclusión, tanto la gestión de las licencias de obras como el coste de estas depende de la administración y te debes remitir a la normativa de la misma para conocer el sistema de solicitud y el precio.

Todo sobre la demolición de forjados, paredes y escaleras interiores

La demolición de forjados es un caso especial dentro del sector de derribo de edificios. No es un trabajo para el que esté preparado cualquier empresa y, por lo tanto, si estás interesado en realizar uno de ellos debes contratar los servicios de una empresa que cuente con los recursos necesarios para llevar a cabo esta labor. En este artículo se habla sobre cómo se realiza el trabajo.

La demolición de forjados es un tipo de derribo de estructuras que están forjadas. Pueden ser de distinto material (existe el forjado de madera, de hormigón…) y el proceso requiere de una serie de recursos y fases para poder completarse con éxito.



Trabajos previos al proceso



Para llevar a cabo la demolición de forjados es necesario una serie de trabajos previos con los que se asegura el éxito de la operación.

Lo primero que se debe hacer es comunicárselo a los organismos que puedan resultar afectados, como las compañías de servicios o los negocios del vecindario. Después se debe anular la instalación existente y llevar a cabo el vaciado de los depósitos de combustible (si los hubiera). Esto es de vital importancia para los trabajadores y el vecindario, ya que si quedase algún cable suelto con corriente podrían ocurrir accidentes indeseados.

Se debe proveer de medios de protección, tanto para los trabajadores como para los transeúntes, vallando toda la zona para avisar a los vecinos de las obras a realizar.

Por último, se deben habilitar los medios adecuados para la evacuación de los materiales y de los elementos recuperables.



Etapas de la demolición de forjados

Primera etapa



En esta fase se lleva a cabo el desmontaje de los elementos arquitectónicos que no formen parte de la estructura del edificio. Estos elementos no pueden ser parte del soporte de otro elemento y deben ser una parte recuperable del mismo.



Segunda etapa


Reciclado y recogida de elementos que no tengan función de soporte, como escaleras interiores o pareces que no sean de carga, es decir, que no hagan de apoyo esencial para la estructura.


Tercera etapa



Se lleva a cabo el derribo de la estructura, ya sea por cargas explosivas u otros métodos.


Cuarta etapa


Aquí se lleva a cabo la retirada de todos los escombros generados por la demolición de forjados. Hay que tener especial cuidado con los elementos que puedan resultar tóxicos para el medioambiente o el ser humano y retirarlos de forma adecuada.

Además habría que rellenar con tierra (si fuera necesario) los cimientos y dejarlo todo listo al comienzo de las obras para construir el nuevo edificio.

Como conclusión, a la hora de llevar a cabo una demolición de forjados podrías no saber tanto como parece. No obstante, después de haber leído este artículo sabrás todo lo necesario para comenzar con todo el proceso.

Se dispara la producción de hormigón preparado

El hormigón preparado está cada vez más demandado y es porque es uno de los materiales más utilizados en el sector de la construcción. En este artículo se habla sobre el crecimiento en España de la demanda de este producto.

El crecimiento de la venta de hormigón preparado


Para el año pasado


En España, durante el 2017, en la venta del hormigón preparado se pudo ver un crecimiento del 15,9 por ciento. Teniendo en cuenta que las ventas de este producto llevaban descendiendo desde el 2007 (lógico si tenemos en cuenta que fue el año de inicio de la crisis inmobiliaria que derrumbó el sistema financiero) hasta el 2014, 2017 ha sido el tercer año consecutivo en el que este material para la construcción tan usado en obras experimenta un crecimiento.

Pero el año pasado fue algo maravilloso para el sector. Un crecimiento de un 15,9 por ciento es algo increíble y no sucede todos los años.

Según el director general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Hormigón Preparado (Anefhop), Carlos Peraita, este crecimiento se debe fundamentalmente al impulso de la iniciativa privada, sobre todo en edificación. Las zonas que se han visto más beneficiadas son las más atractivas para montar negocios, es decir, Madrid, Barcelona y Valencia. Solo ellas se llevan la mitad del crecimiento total de toda España.

No obstante, hay que tener en cuenta que este tanto por ciento positivo en ventas se aplica sobre un sector que ha llevado sufriendo descensos mucho tiempo. El castigo sufrido por las ventas de hormigón preparado durante todos esos años hace que, aunque estemos ante un crecimiento muy positivo y favorable, los valores sigan estando por debajo de las cifras deseables si los comparamos con los mercados de nuestro entorno.

Además Carlos Peraita también añadió que ahora mismo el stock de vivienda terminada es muy alto, lo que impide el comienzo de obras nuevas en la mayoría de zonas de España. Además el volumen de obra civil es muy bajo. Alegó que están buscando apoyo para que se incremente la inversión pública en obras de infraestructura, lo que dinamizaría el estado de la economía con un efecto multiplicador.



Para este año


En este año el crecimiento de hormigón preparado ha sufrido una desaceleración. No obstante, sigue siendo un crecimiento muy grande ya que se trata de un 10 por ciento.

Algunos expertos culpan de esto a la inestabilidad política que sufre España desde hace un tiempo. Aunque estamos lejos de volver a las cifras de récord que se batieron en 2006, Carlos Peraita ha señalado que querer volver a esos números es irreal e insostenible.

Como conclusión, podemos alegar que en España el sector ha vivido una recuperación muy importante y que de seguir así, pronto veremos el mercado de hormigón preparado sostenible.

 

¿Conoces los diferentes tipos de demolición?

La demolición es algo específico de cada edificio, de su situación y de sus materiales. Las demoliciones necesitan una planificación de los trabajos a realizar de manera específica para cada caso. Será necesario realizar cortes en las instalaciones, vallados de la obra y desmontajes de ciertas partes. Además tendremos que prever la caída de escombros y la clasificación de los residuos que se van a generar. Todo ello se recoge en un proyecto de demolición en donde se elegirá entre los tipos de demolición el más adecuado a cada caso.

Demoliciones por golpes

Son las menos controladas pero las más rápidas y económicas. Naturalmente se usan cuando no hay peligro de dañar a colindantes, ya sea en la totalidad del edificio a demoler o en parte de él. Normalmente se usan masas suspendidas de cables a modo de péndulos que golpean la fábrica. Esto requiere de una gran destreza del operario, no solo para golpear adecuadamente, sino también para controlar el balanceo. En ocasiones se dejan caer cilindros más pesados para demoler forjados y pavimentos con su choque. Es un sistema eficaz pero poco controlable con el que  generas mucho ruido.

Demoliciones mecánicas

Son aquellas que usan maquinaria para efectuar las roturas. Pueden colocarse sobre orugas, permitiendo una mayor movilidad por la obra y el acceso a zonas difíciles. Normalmente se utilizan martillos por percusión con cabezas de acero de diferentes tamaños, lo que te permite adaptarte mejor a cada zona. También se utilizan pinzas que incluso pueden incorporar cizallas para cortar las barras de acero del hormigón. Las pinzas son muy útiles para trabajar en alturas desde las que la caída del escombro pueda dar lugar a problemas ya que son capaces de sujetar los pedazos cortados. En general estos sistemas son mucho más controlables y con la adecuada especialización consiguen demoliciones de zonas concretas sin afectar apenas a otros edificios.

Casos que requieren de sistemas específicos

Para las estructuras de hormigón más masivas se usan perforaciones en las que se introducen gatos hidráulicos o morteros expansivos. Esto permite asegurar la fractura que se producirá para pasar luego a otros sistemas de demolición.

Cuando tienes que demoler un edificio grande y aislado puedes usar explosivos que, mediante el estudio adecuado, aseguran no solo la demolición completa sino también que el escombro quedará bien apilado. En casos menores pueden usarse cables para tirar o palas para empujar con el fin de provocar la inestabilidad general del edificio pero la caída de escombros estará menos controlada.

Cualquiera que sea el tipo de demolición que se emplee debe atender tanto a la gestión de los residuos con especial atención al amianto y a la incidencia que tendrá sobre los colindantes por lo que debe estudiarse detenidamente.

DELTAPUNT, Premio Potencia de Infraestructuras en la categoría de demolición

En el marco de la ceremonia de entrega, celebrada el pasado 16 de noviembre en Madrid, la empresa miembro de AEDED consiguió este galardón gracias a su la demolición de un edificio corporativo de Barcelona.

D. Pablo Budía, gerente de DELTAPUNT y presidente de AEDED, recogió el premio de manos del director general de HUSQVARNA, D. Juan José García.

Este premio ya es el segundo que consigue DELTAPUNT en 2017, pues también ganó en septiembre el Premio a de demolición 2017, entregado por la Asociación española de demolición, descontaminación, corte y perforación, AEDED.

¿Cuál es la maquinaria adecuada en demoliciones para eliminar el amianto?

La Directiva europea 83/477/CEE (modificada por la Directiva 2003/18/CE) establece que se debe proceder a la eliminación de amianto o de materiales que lo contengan antes de acometer las demoliciones pertinentes. Asimismo, el Real Decreto 396/2006 establece las medidas de seguridad y salud mínimas exigidas en operaciones con exposición al amianto.

En este contexto, se deben realizar inspecciones y revisiones para conocer el emplazamiento exacto de los materiales que contienen amianto. Una vez se ha establecido su ubicación, se puede proceder a su retirada.

Finalmente, se comienza con las obras preliminares a la demolición, retirando elementos no estructurales como falsos techo o tabiques de separación. Igualmente, resulta imprescindible establecer estrategias de operación seguras para el caso en que los técnicos pudieran encontrarse, inesperadamente, más materiales conteniendo amianto.

Es importante tener protocolos de retirada establecidos para desalojar estos materiales sin riesgos para los operarios.

Diversas técnicas de demolición en el contexto de edificios con amianto

Existen diversas metodologías que nos permiten afrontar este tipo de operaciones:

Desmontaje gradual del inmueble

En este caso se va retirando el material no estructural en orden inverso al seguido en construcción. Se suele trabajar a mano con sopletes, martillos hidráulicos o cizallas.

Demolición con bolas de impacto

Este tipo de demoliciones se llevan a cabo en estructuras poco seguras, pues permiten el trabajo a distancia y la seguridad de los técnicos. Sin embargo, se hacen precisas evaluaciones de riesgo, que permitan minimizar la exposición.

Demolición con explosivos

Al igual que en el caso anterior, se trata de un método que permite mantener la distancia y que se aplica en inmuebles donde las estructuras son inseguras. Del mismo modo, al operarse desde lejos, se asegura la protección de los operarios.

Sin embargo, existe el riesgo de dispersión del amianto y consiguiente contaminación, por lo que esta técnica solo se recomienda en casos concretos, bajo altas medidas de control y evaluaciones previas.

Demolición con maquinaria

Igualmente, se suele recurrir a maquinaria con tijeras hidráulicas para cortar vigas estructurales. Esta operación permite disponer a nivel del suelo dichas vigas recubiertas con aislamiento de amianto para que puedan ser desmanteladas.

La demolición con esta maquinaria especializada suele ser la metodología más segura, pues sitúa todos los elementos a ras de tierra, evitando el riesgo de los trabajos de altura. Asimismo, los operarios pueden mantenerse a distancias seguras, lo cual los protege de cualquier peligro.

Al margen de emplear maquinaria tanto ligera (miniexcavadoras o cargadoras) como pesada (excavadora giratoria sobre orugas), se incluyen casetas y cápsulas de desamiantado, entre otros.

Es imprescindible recurrir a empresas homologadas especialistas en el sector para asegurarse de que toda la gestión del proyecto (incluyendo la manipulación de los residuos) está certificada y bajo estándares rigurosos. En concreto, conviene comprobar que dicha empresa se halla inscrita en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto (RERA).

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¿Cuando es necesario hacer derribo de una edificación?

El derribo de una edificación se hace necesario, básicamente, cuando su rehabilitación resulta inviable debido a un estado de deterioro demasiado avanzado. Existen diversas formas de abordar esta cuestión y valorarla, dependiendo de la magnitud de la inversión necesaria o del nivel de degradación existente.

De acuerdo con la normativa española, podemos hablar de distintos tipos de declaraciones de ruina:

Ruina técnica o física

En este caso se ha producido el agotamiento de los elementos estructurales asociados a la resistencia del edificio y la reparación necesaria va más allá de los métodos ordinarios. Dichos elementos estructurales pueden incluir cubiertas, muros de carga, cimentaciones o forjados, entre otros.

Ruina urbanística

Se produce cuando sucede un cambio en la normativa urbanística en un municipio y el edificio queda fuera de la nueva ordenación. En sentido estricto, la jurisprudencia determina que la ruina urbanística por sí sola no es motivo para obligar a los propietarios a demoler el inmueble.

Ruina económica de un edificio

La ruina económica de un inmueble se declara tras comprobar que el coste de su rehabilitación y reparación supera el 50 % de su valor actual. En el caso en que esa inversión fuera inferior, la rehabilitación cobraría sentido frente a una demolición.

Legalmente, este criterio económico ha de calcularse respecto al valor efectivo del edificio con independencia del valor del solar. Por otro lado, hemos de señalar que el cálculo del importe total de rehabilitación se ciñe a aquellas operaciones estrictamente necesarias para devolverle al inmueble su capacidad de habitabilidad, con sus correspondientes condiciones de salubridad y estabilidad. No se incluyen aquellas reparaciones destinadas a dotar el edificio de mayor comodidad o que buscan su embellecimiento.

A efectos prácticos, consideramos que la ruina económica incluye la ruina técnica y la urbanística, pues son los costes operacionales los que determinan la conveniencia de una rehabilitación en sí frente al derribo.

Ruina inminente de una edificación

Este tipo de ruina se declara cuando el inmueble se encuentra en un estado tal que presenta un peligro para los habitantes o usuarios y para el patrimonio. Es decir, no se trata de una medida urbanística, sino de seguridad pública. Este tipo de ruina suele implicar el hundimiento del suelo, la existencia de grietas o grave desgaste de diversos elementos estructurales, entre otros

Por último, cabe destacar que los trámites administrativos para declarar un edificio en ruina pueden ser iniciados por propietarios, moradores o vecinos.

En cualquier caso, será imprescindible el dictamen por parte de un técnico cualificado, normalmente, arquitectos o arquitectos técnicos, para justificar la certificación de ruina del inmueble. Tras la resolución final, es el ayuntamiento el órgano que ordena al propietario la ejecución de la demolición. Asimismo, es trascendente que el propietario se ponga en manos de empresas especializadas para la gestión del derribo y de los residuos asociados a la operación.

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Precauciones antes de excavar un terreno

Los riesgos asociados a las labores de excavación son múltiples. Los posibles derrumbamientos del terreno y los desprendimientos de materiales pueden llegar a ser fatales, ya que los trabajadores pueden caer víctimas de sepultamientos, atrapamientos y golpes con herramientas. Por otra parte, circunstancias muy diversas (presencia de cables, de aguas, inundaciones…) pueden llegar a frenar y entorpecer los trabajos en el caso de no tomarse las medidas y previsiones necesarias, las cuales deberán ser mayores en las excavaciones junto a edificios colindantes. Cuidar la seguridad y la calidad en los movimientos de tierras es fundamental para evitar todos estos problemas y riesgos que comentamos, y a tal fin, es imperativo que las empresas dedicadas a la excavación lleven a rajatabla una serie de precauciones previas.

Antes de afrontar cualquier trabajo de excavación de terrenos (también para facilitar la planificación), es fundamental analizar sus características, tanto físicas como mecánicas. Resulta primordial conocer el lugar donde se va a trabajar, y para ello, muy a menudo suele recurrirse a un conjunto de estudios geotécnicos, capaces de detallar con mayor precisión el tipo de suelo sobre el que se realizarán las obras.

Por otra parte, es imprescindible conocer con exactitud la localización de las posibles canalizaciones de gas, electricidad, saneamiento, agua, etc. Ante esto, hay varias actuaciones posibles, que van desde apuntalar las tuberías previamente (a fin de evitar las posibles perforaciones al comenzar las labores de excavación), hasta reubicar todo el cableado subterráneo en el caso de ser necesario.

Así mismo deberá limpiarse debidamente el área a excavar, eliminando vegetaciones, árboles y basuras, y obteniendo para ello el permiso correspondiente de las autoridades.

También es importante comprobar el estado de las excavadoras, y que estas hayan superado satisfactoriamente los controles que les correspondan.

Para los trabajos de excavación de zanjas, en el caso de superarse los 1,30 metros de profundidad en terrenos sueltos, la excavación será considerada como peligrosa, un hecho que exigirá una serie de precauciones especiales. Es imprescindible asegurar la estabilidad en este tipo de excavaciones peligrosas mediante cortes verticales, sin entibar. Además, en épocas lluviosas, se debe revisar la zanja y todo el sistema de entibación. Y si existe el riesgo de inundaciones, deben ser instaladas bombas de achique.

Para los trabajos de vaciado han de construirse estructuras de contención. Estas estructuras suelen ser pantallas de pilotes o muros colgados anclados.

Destacar en último lugar que debe preverse siempre el apilamiento posterior de los suelos excavados, además de colocar las correspondientes balizas y señales, así como el vallado de seguridad fijo en las zonas exteriores a la excavación. Y por supuesto, destacar también la importancia de los EPIs (Equipos de Protección Individual de los trabajadores, que incluyen chaleco reflectante, guantes, cascos, gafas y calzados especiales).

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