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Maquinaria para demolicion

Maquinaria especializada para demolición

Cuando vamos a realizar un derribo debemos tener en cuenta que también tenemos que tratar con una maquinaria de demolición específica así como con maquinas para el derribo especializadas. No obstante, existen diferentes obras con la maquinaria especializada que deben ser tenidas en cuenta antes. Por ello, queremos usar este post para hablarte de los diferentes tipos de demolición y de las máquinas necesarias para su derrumbe.

La maquinaria de demolición en función de las obras

Por un lado, existe la demolición de cemento armado, para la cual necesitarás una maquinaria realmente pesada para mover todos estos escombros. Aquí destacamos las excavadoras y máquinas porta escombros para ir tirando el cemento y transportarlo para dejar limpia la zona que estés demoliendo.

Por otro lado, en la demolición industrial también necesitarás de una maquinaria pesada en tanto que estarás moviendo elementos de mucho peso, especialmente de hierro y acero. Por tanto, la maquinaria también deberá ser pesada y resistente para mover dichos elementos. En cuanto a una demolición técnica, se trata de un proceso que se lleva a cabo en diferentes construcciones y siempre mirando por un mínimo impacto acústico y de suciedad. Se lleva a cabo con máquinas especializadas y modernas.

La demolición mecánica es la más común y se realiza para una demolición total o parcial de grandes superficies. Dichas demoliciones involucran la utilización de maquinaria pesada y diferentes equipos portantes como robots o retroexcavadoras con elementos incluidos y herramientas específicas para la demolición. Estas demoliciones aumentan la velocidad del proceso, siempre que se realicen correctamente bajo las normas de seguridad pertinentes, siendo unas demoliciones que apenas presentan riesgos. Eso sí, necesitarás amplios espacios de trabajo y previsiones previas y posteriores.

Por otro lado, una demolición manual es aquella que se lleva a cabo en proyectos más pequeños o demoliciones parciales. Su objeto es de preservar parte de los elementos estructurales, por lo que no se usa una maquinaria pesada, sino más bien una mano de obra cualificada con diferentes técnicas y herramientas tradicionales. Y es cierto que estas demoliciones son más duraderas, pero también determinan un proceso más específico donde es posible diferenciar los elementos que deben ser derribados y los que deben mantenerse.

En cuanto a las demoliciones de forjados, paredes y escaleras en interiores, la maquinaria es más específica y menos pesada puesto que la fuerza empleada no es tan exigente. En cambio, lo contrario ocurre con las voladuras, donde necesitas elementos como explosivos para que el derribo sea eficiente. Y finalmente, el desguace de estructuras metálicas también se realiza con máquinas resistentes para acabar con dichas piezas.

En definitiva, en función de la demolición que estés llevando a cabo necesitarás de unas herramientas de demolición u otras.

Gestión residuos en la demolición de edificios

La correcta gestión de residuos en la demolición de edificios

La gestión de residuos de edificios demolidos es un aspecto que debes tener en cuenta, especialmente con la posterior recogida y transporte de los residuos de la demolición. No obstante, la tecnología ha permitido que hoy en día existan una mayor cantidad de sistemas legales de recolección de residuos, haciendo que, de este modo, la seguridad del espacio sea mejor y más eficiente.

 

Las claves en la demolición de los edificios

Al hablar de demolición hablamos del proceso de derribo de un edificio o similar, pero la tarea no finaliza ahí, sino que también debemos saber cómo eliminar de forma correcta cualquier tipo de residuo que pueda quedar después de la deconstrucción. Y esta misión es algo que llevamos a cabo en Delta Punt, asegurando la correcta gestión de los residuos para así garantizar la seguridad del espacio después de haber realizado la intervención.

Ahora bien, ¿en qué consiste esta gestión de los residuos? Lo primero que tendremos que hacer es dividir la tarea en cuatro fases: pre-recogida, recogida, transporte y tratamiento. La primera fase consta del debido almacenamiento, manipulación, clasificación y presentación de los residuos para su posterior recogida y traslado.

Después entramos en la segunda y tercera fase, las cuales necesitan de una planificación para ver dónde deben ser trasladados los residuos, si a puntos de tratamiento directamente o a plantas de transferencia para el compactado y traslado definitivo hasta su destino final. Finalmente, la fase de tratamiento consiste en someter los residuos a operaciones encaminadas a la eliminación o aprovechamiento de los materiales que contienen.

Los sistemas legales de gestión de residuos

Una vez que hemos tratado cómo son las fases para la correcta gestión de estos residuos, es el momento de explicarte cuáles son los sistemas más utilizados. Los habituales son el vertido controlado, la incineración y el compostaje. Incluso, hacer una mezcla de estos sistemas es todavía una opción más eficiente, pero siempre que se lleve a cabo de forma conjunta y jerarquizada, algo que lleva el nombre de gestión integral de los RSU.

Por otro lado, este concepto de jerarquía invita a pensar en una priorización de los métodos en función de los criterios de optimización económica y ambiental. De hecho, este método jerarquizado es el más conocido en la gestión de residuos, quedando establecido con un orden de reducción en origen, reciclaje e incineración.

Por tanto, lo primero es reutilizar los residuos si fuera posible mediante una reducción al comienzo del proceso. Finalmente, los residuos son tratados por métodos como la incineración (a ser posible con recuperación de energía) y el vertido.

En definitiva y como puedes ver, todo este proceso permite que la gestión de los residuos sea óptima tanto en materia económica como social y, sobre todo, en el impacto medioambiental.